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Butes.

Concierto para percusión, voz y cuerpos en movimiento

Coreografía en interpretación

Reman. Reman. Surcan la mar. Un viento rápido les ayuda a empujar el navío. El barco se aproxima a la isla. Tres son los hombres que se enfrentan al embrujo de las sirenas, esas extrañas aves con cabeza de mujer que desde el fin del Micénico atraen irremediablemente a los marineros con su canto hasta hacerlos perecer. La voz avanza sobre la mar hacia los Argonautas, los remeros dejan los remos anonadados ante la belleza de la melodía, pero tienen miedo de perderse, se zambullirse, de morir: Ulises toma la precaución de hacerse atar de pies y manos al mástil de su navío, escucha los cantos y sobrevive; Orfeo vislumbra el mortal peligro de su música y lo neutraliza con las notas de su cítara; y es sólo Butes quien sucumbe al hechizo de las sirenas, sube al puente y se arroja al mar. 

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